El virus del ladrillo es una entidad corrupta que para reproducirse necesita una célula huésped o político, tambien vale un concejal de urbanismo o un alcalde carente de escrúpulos o vergüenza. El ciclo vital del virus siempre necesita de la maquinaria metabólica de la célula invadida (codicia) para poder replicar su material genético, produciendo luego muchas copias del virus original. En dicho proceso reside la capacidad destructora del virus, ya que puede perjudicar a la célula hasta destruirla. Ejemplos existen muchos en toda la geografía española como ayuntamientos, diputaciones o partidos políticos. Pero susucede que tras numerosos procesos quirúrjicos y habiendo extirpado las partes más infectadas el virus del ladrillo permanece en el huesped incluso muta como virus de la corrupción, comunmente llamado “choriceo”.

Los biólogos debaten si los virus son o no organismos vivos. Algunos consideran que no están vivos, puesto que no cumplen los criterios de definición de vida. Por ejemplo, a diferencia de los organismos vivos (macroscópicos o microscópicos), los virus no tienen caracteristicas como escrúpulos, vergüenza o dignidad. Sin embargo, sí tienen genes y evolucionan por selección natural. Recientes estudios han demostrado que el virus del ladrillo es capaz de transmitirse de padres a hijos o incluso en otro tipo de escala familiar, independientemente de que exista consanguineidad o no. Otros biólogos los han descrito como organismos en el borde de la vida, en el límite entre la materia viva y la materia inerte.

Las infecciones virales en humanos por lo general dan como resultado una respuesta inmune del organismo invadido y, a menudo, enfermedades o incluso la muerte. Entre los padecimientos se incluyen el soborno, recalificación, nombramiento “a dedo”, prevaricación, malversación de fondos públicos, regalos de todo tipo, etc. Muchas veces, el virus es completamente eliminado por el sistema inmunológico o judicial. Pero se han descrito numerosos casos de huéspedes que aun estando infectados han tenido el beneplácito de numerosos ciudadanos o de medios de comunicación dejando sin efecto al sistema inmunológico y permitiendo que el virus del ladrillo se pueda expandir más facilmente a otros organismos cercanos. Los antibióticos, destinados a combatir a las bacterias, no tienen ningún efecto sobre los virus, pero se han desarrollado medicamentos antivirales para el tratamiento de las infecciones por virus aunque los resultados han sido muy pobres. A día de hoy el internamiento de los huéspedes con sus respectivos virus en centros especiales de tratamiento, tambien llamadas cárceles, no consigue dar un resultado óptimo pues no evita el contagio y nuevos brotes del virus. Cabe destacar que hay lugares más susceptibles de contagio que otros, estos son organismos públicos de  índole  nacional, autonómico o local. En dichos lugares habita el virus del ladrillo y adopta todas sus formas. Aunque tradicionalmente el virus del ladrillo atacaba en zonas costeras, especialmente mediterráneas, éste se ha ido expandiendo alarmantemente hacia el interior de la península.

Las vacunas pueden prevenir las infecciones virales produciendo inmunidad durante tiempo prolongado aunque es la intolerancia al virus y a sus respectivos huéspedes la que más puede ayudar en la lucha para la erradicación del mismo. Se ruega extremar el cuidado y adoptar medidas preventivas para evitar infecciones que a la vista de los resultados parecen más que insuficientes. Lamentablemente el virus parece instalado en la esencia misma de este país y por muchas vacunas que se repartan o amputaciones que se hagan no parece que el virus del ladrillo desaparezca.

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