Tengo una versión de mí mismo de lo que me enteré hace un tiempo, aún estoy tratando de adivinar si la mía es buena o mala. Hace poco caí en la cuenta de que es una versión de Ted Mosby de “Como conocí a vuestra madre”. Pensaréis que hubiese sido más gracioso  tener la versión de Barney de la misma serie o de que ya que tengo versión sería más interesante haberme parecido a algún personaje de Perdidos. Pero no es así es una versión de una fabulosa comedia americana de 20 minutos por episodio y con 5 temporadas en antena. No es una cuestión de parecido físico, si fuera así más de uno me diría que mi versión se parecería a uno de los de “Comando actualidad”. Es más una cuestión de sensaciones, bastante extrañas por otro lado, tan extraño como verse reflejado por momentos en la televisión como si fuera un espejo que refleja las interioridades del alma y la personalidad con sus miserias y sus virtudes.

Sucedió una noche de verano cuando “mi versión” entró en contacto con las diferentes “versiones” de la gente. Entré (o entramos) casi por casualidad en la típica discoteca con sonido atronador de “reagetón” mientras jóvenes versiones de “vetetúasaberqué” disfrazados como si pertenecieran a cualquier “Mara” salvadoreña daban la espalda a lo que sucedía en la terraza de la discoteca. Allí había un grupo de chavales de la misma edad tocando versiones de Arctic Monkeys, Blur, etc, de forma más que acertada. Ritmos enérgicos y melodías pegadizas que contrarrestaban el monotemático ritmo del “reagetón” y sus machistas letras. Cuan diferentes perecían aquellos dos tipos de “versiones” que coexistían pacíficamente en la misma discoteca ignorándose mutuamente.

Mi versión y yo nos fuimos de allí pensando que existe una parte de la juventud en la que se puede y debe confiar de cara al futuro y estuvimos discutiendo camino a casa hasta que me acosté. Cuando me levanté, a la mañana siguiente, mi versión ya no estaba pero acude a mi muy a menudo y vemos juntos “Como conocí a vuestra madre”.

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