Mari Loli trabaja en un departamento de administración, se encarga de la centralita, el correo, abre la puerta, en definitiva actividades propias de cualquier administrativo. Como muchas chicas de su edad, vive con sus padres y acude diariamente a su centro de trabajo en autobús. Le encanta Dr. Dolittle y su actor favorito es Eddie Murphy. Vicente es su novio y los fines de semana, como muchas parejas jóvenes, van al centro comercial para ir al cine. Beatriz trabaja de limpiadora y es la mejor amiga de Mari Loli, aunque ella no lo sepa en su centro de trabajo es la limpiadora mejor considerada. María y Jose, son pareja y comparten piso. Trabajan juntos en una guardería, a María le encantan los niños y a Jose, seguidor acérrimo del Barça, le encanta bailar. Aunque nunca se lo haya dicho son una pareja que me encanta, se entienden y se complementan. Se quieren. Paqui ha conseguido lo que muchos pensaban imposible, llegar a ser funcionaria en el Ayuntamiento de Almería, todo un hito (lástima que esto no fuera noticia). Silvia está a punto de llegar a la treintena, trabaja en Carrfeour y también acude en autobús. Dice de ella quien la conoce que tiene una formidable actitud ante el trabajo. Le encanta Chenoa, no todo podría ser perfecto.

Gente normal, con la que puedes compartir trabajo, aficiones, con los mismos problemas que tú y que yo, o quizá más porque hay gente que se empeña en hacerles la vida algo mas difícil y todo por el simple hecho de tener Síndrome de Down. Nadie dijo que la vida fuera justa.

Y en estas estamos con la polémica que ha surgido con el portero del Ay Carmela a raíz de la carta que escribí en este mismo blog. Mari Loli, Vicente, Silvia, Jose y María, entre otros, salieron a cenar y luego a tomar algo el pasado jueves 30 de abril para celebrar el día del trabajador. Cuando fueron al Ay Carmela! el portero,al rato y sin ninguna justificación, decidió que ya habían estado el tiempo suficiente y que se tenían que ir del local . Han sido muchos los comentarios apoyándoles y desde aquí quiero darles las gracias a todos ellos, pero me preocupa más los que no lo hicieron, a todos ellos va dirigido este artículo.

Miedo. Eso es lo que muchas veces nos atenaza y nos hace comportarnos de forma extraña, inexplicable y casi irracional. Miedo a lo que no conocemos. He leído muchísimos comentarios que no tengo por donde cogerlos, pero no es culpa suya, ni les conocen ni conocen la problemática de las personas con Síndrome de Down, por mucho que se intenten convencer a sí mismos, en un claro intento de mantener sus conciencias tranquilas.

Olvidaros de que “tengo un primo”, “hay uno que conozco que…”, “ví una vez a uno…” y demás. Dejad de tratarlos con una condescendencia miserable que os hace pensar que hay que estar constantemente “cuidándoles”, son adultos, trabajadores y saben lo que quieren.

Necesitaban ayuda para pedir” he leído también, ¿y qué?, ¿se puede ser mas intransigente? Claro ejemplo de que el miedo hace decir cosas que carecen de todo sentido, en lugar de tender puentes algunos prefieren poner barreras. Otros los han tildado de “enfermos” como si el Síndrome de Down fuera la puñetera Gripe A.

Los hay que en un alarde de cobardía se han intentado justificarse diciendo que tardaron 40 minutos en marcharse y que los modales del portero fueron poco mas o menos que exquisitos (¿?), ¡faltaría mas, que encima les hubieran echado a patadas! Y no, no es cierto. Tardaron lo que tardaron en recoger sus pertenencias y acabarse sus consumiciones, 15 minutos y los modales del portero distan mucho de ser exquisitos.

El miedo a lo desconocido les hace escribir comentarios con menos credibilidad que una almeja cerrada en lugar de pedir una y sencilla disculpa por lo ocurrido.

Algunos me han criticado por la forma de escribir la carta, pero no nos equivoquemos es un metáfora, con ironía, cierto, pero eso no significa haya insultado a nadie. Y es por eso, porque no quiero insultar a nadie, me voy a permitir dar un pequeño consejo: acudir a cualquier asociación que trabaje con personas con Síndrome de Down, y será la perspectiva de las cosas y de la vida que os den todos los chicos y chicas con Síndrome de Down la que hará que cambiéis vuestro punto de vista sobre estas personas. Porque son personas de lo que estamos hablando, no olvidéis esto nunca.

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