A simple vista puede parecer que nuestra entrada en la Unión Europea no nos ha reportado nada positivo pero eso no es del todo cierto. Conocer a nuestros vecinos europeos nos ha hecho cambiar nustra percepción de nosotros mismos y que tratemos de avanzar sin perder nuestra propia personalidad. Nuestra adhesión nos ha hecho ser beneficiarios de muchos fondos europeos, multitud de directivas han hecho incrementar nuestros derechos sociales y laborales así como nuestra seguridad en el trabajo, hemos podido quitarnos de en medio a Mayor Oreja y mandarlo al Parlamento Europeo (¿para cuando también a Martínez Pujalte?) y los Agag-Aznar se fueron a Inglaterra sin que ello provocara un conflicto diplomático (nos hundieron la Armada Invencible pero a cambio les enviamos al “bellezón” de la hija de Aznar y su marido, quién se rie ahora, eh?).

Es cierto que con el Euro nos la metieron doblada pero el verano se acaba sin la dichosa “canción del verano”, bendita convergencia europea.

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